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Trujillo y sus tesoros turísticos te esperan en su 201 aniversario como Ciudad Benemérita

Título conferido por el libertador José de San Martín el 31 de enero de 1822

La ciudad de Trujillo, capital del departamento de La Libertad, celebra hoy su 201 aniversario como “Ciudad Benemérita y Fidelísima a la Patria”, conferida por el libertador José de San Martín. Esta efeméride constituye una nueva oportunidad para destacar los fascinantes atractivos turísticos y la irresistible gastronomía que ofrece la también llamada “Ciudad de la eterna primavera”.

En reconocimiento a su pionera proclamación de la independencia y a sus notables esfuerzos en favor de la guerra emancipadora, el libertador San Martín otorgó a la ciudad de Trujillo, el 31 de enero de 1822, el título de Ciudad Benemérita y Fidelísima a la Patria, y a su cabildo o municipalidad el epíteto de “Honorable”.

Dos siglos después de este memorable acontecimiento, la ciudad de Trujillo continúa destellando encanto expresados en la belleza arquitectónica de sus iglesias, casonas y otros predios importantes ubicados su centro histórico; su notable herencia precolombina que tiene en Chan Chan, las huacas del Sol y de la Luna, y el complejo El Brujo entre sus principales exponentes; sus fascinantes playas y balnearios; sus festividades, tradiciones y expresiones culturales; la contagiante alegría y hospitalidad de su población y su deliciosa gastronomía que cautiva paladares.

A continuación, repasemos los tesoros turísticos que ostenta con orgullo la cautivante ciudad de Trujillo.

Gloriosa herencia prehispánica

Trujillo, capital del departamento de La Libertad, posee una gloriosa herencia prehispánica al haber albergado a importantes civilizaciones del antiguo Perú. Hacia el siglo I a. C. surgió en su territorio la cultura Moche, notable por sus formidables construcciones piramidales y arte cerámico. Y siglos después, en el periodo Intermedio Tardío, entre los años 1000 y 1470 vio surgir y fue epicentro del poderoso reino Chimú, que luego fue conquistado y anexado al imperio incaico.

Vestigios notables de esa prodigiosa herencia precolombina y tesoro cultural se pueden apreciar en la actualidad en Chan Chan. Ubicado a unos 5 kilómetros al noroeste de la ciudad de Trujillo, en el valle de Moche, este centro urbano capital del reino Chimú constituye la ciudad de barro más grande de América prehispánica. En 1986, Chan Chan fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Con una superficie original más de 20 kilómetros cuadrados, desde las proximidades del puerto de Huanchaco hasta el cerro Campana, los arqueólogos estiman que albergó a más de 100,000 personas. En su estructura se distinguen plazas, viviendas, depósitos, talleres, calles, murallas y templos piramidales.

Sus enormes muros están profusamente decorados con relieves de figuras geométricas, estilizaciones zoomorfas y seres mitológicos. El recorrido por el sitio arqueológico se complementa con la visita al Museo de Sitio.

Otras construcciones preincas que destacan como parte del patrimonio cultural trujillano son las Huacas del Sol y de la Luna. Constituyen un complejo arqueológico de adobe ubicado a cinco kilómetros al sur de Trujillo, en el distrito de Moche, y representó físicamente la capital de la cultura mochica desde el siglo I a.C. hasta el siglo IX d.C.

La Huaca del Sol es un edificio en forma de pirámide escalonada de unos 43 metros de altura. Cuenta con 5 grandes terrazas, la mayor de 80 metros de longitud, con una base de 228 de largo por 136 de ancho y 18 metros de altura. Está coronada por una pirámide de 23 metros de alto que tiene una base cuadrangular de 103 metros por cada lado. Esta edificación fue el centro político administrativo de esta cultura y de vivienda para la alta sociedad moche.

A medio kilómetro de la Huaca del Sol se encuentra la Huaca de la Luna, construcción que destaca por tener templos que fueron superpuestos y construidos en diferentes períodos. Tiene una base cuadrada de 87 metros de lado y una altura de 21 metros. En su plataforma superior se levantaba una serie de salas decoradas con figuras humanas.

A estos ya consolidados emblemas del glorioso pasado prehispánico trujillano se vienen sumando un conjunto de descubrimientos arqueológicos en los últimos años que acreditan que aún hay mucho por conocer y valorar sobre la herencia cultural que dejaron los antiguos peruanos en esta pródiga región de la costa norte peruana.

Señora de Cao, notable gobernante del antiguo Perú

Descubierta en 2006 en la huaca Cao Viejo del sitio arqueológico El Brujo, uno de los más importantes y antiguos de la costa norte del Perú, ubicado en el valle del río Chicama, en el distrito de Magdalena de Cao, provincia de Ascope.

Se trata de una notable gobernante mochica que vivió en el valle de Chicama hace aproximadamente 1,700 años. Su cuerpo momificado y asombroso ajuar funerario se conservan en el moderno Museo de Cao, ubicado cerca del sitio arqueológico El Brujo.

Este complejo es un antiguo centro ceremonial donde se puede contemplar el legado de 5,000 años de ocupación, desde los nómades cazadores recolectores, los pobladores de la cultura Cupisnique, Moche, Lambayeque, Chimú, Inca, la época colonial, hasta la actualidad. Su acceso es inmediato, pues se encuentra a 60 km al norte de la ciudad de Trujillo.

Ciudad señorial de bellas casonas e iglesias

Otro gran motivo de orgullo e identidad de los trujillanos es su bella urbe cuyo centro histórico fascina por la gran cantidad de edificaciones virreinales y de inicios de la República, donde destacan sus casonas e iglesias que albergan una formidable herencia cultural.

Entre los más preclaros exponentes de estos predios señoriales destacan la Catedral de Trujillo, conocida también como basílica de Santa María, la catedral surgió como iglesia matriz tras la fundación de la ciudad de Trujillo (1535-1540) con una arquitectura modesta. En 1616 fue elevada a la categoría de Catedral por el papa Paulo V, pero fue destruida por el devastador terremoto del 14 de febrero de 1619, junto con parte de la ciudad.

Su reconstrucción fue encargada a Bartolomé de las Cuevas, pero la renovada estructura tampoco sobrevivió al sismo del 29 de febrero de 1635. Al necesitar el episcopado una tercera edificación más consistente, gran parte de la obra fue construida por el arquitecto Francisco de Soto Ríos, desde 1647, y luego terminada por Francisco Balboa en 1666.

En 1911 se produjeron cambios substanciales que dejaron atrás su diseño constructivo, como el ensanchamiento del presbiterio, reforzamiento del retablo mayor, reemplazo del púlpito, la construcción de un coro nuevo sobre la puerta de la nave central, la sustitución del piso de ladrillo por losetas y la base del presbiterio fue cubierto con mármol. El cambio más importante fue el traslado de la sillería del coro al presbiterio. El 23 de agosto de 1967 fue ascendida a la categoría de Basílica Menor por el papa Paulo VI.

Su interior es actualmente bastante sobrio. Presenta retablos de estilo rococó pintados de blanco con dorado y uno barroco con los mismos colores. Los lienzos que conserva pertenecen a la escuela cuzqueña y quiteña de pintura. Destaca el retablo mayor “exento”, es decir que no está apoyado en pared alguna. Es de estilo barroco churrigueresco y está recubierto de pan de oro. De este tipo de retablo solo quedan dos en el Perú: el de la catedral de Trujillo y el de la catedral del Cusco. La catedral cuenta con el Museo Catedralicio con obras religiosas de la época virreinal en oro y plata.

Asimismo, el monasterio El Carmen, edificado en 1759, que es uno de los mejores conjuntos arquitectónicos de la ciudad. Está compuesto por un templo y un convento de dos claustros. La pinacoteca alberga una importante colección de aproximadamente 150 lienzos, en su mayoría de los siglos XVII y XVIII. Destacan especialmente lienzos de la escuela quiteña y flamenca. Se encuentra en la intersección de las calles Colón y Bolívar.

También resalta la iglesia San Francisco, cuyo altar mayor está adornado con retablos multicolores y su púlpito data del siglo XVII. En su convento se encuentra el local tradicional del Colegio Nacional San Juan, donde fue profesor el poeta César Vallejo. En el interior del templo son interesantes las naves laterales, así como las pinturas de algunos personajes de las sagradas escrituras y de santos. Se ubica en la esquina formada por las calles Independencia y Gamarra.

Del mismo modo, la iglesia San Agustín, templo construido entre los siglos XVI y XVII con un altar mayor de estilo barroco. Destacan especialmente los murales que representan a los apóstoles y el púlpito colonial de madera tallada y dorada. Se ubica en la cuadra 5 del jirón Bolívar, frente a la Casa Orbegoso.

Entre las edificaciones civiles de inicios de la República sobresalen la Muralla Baluarte Herrera. Ubicada entre las avenidas España y Miraflores, es uno de los quince accesos a la ciudad de Trujillo que era amurallada desde el siglo XVII para defenderse de los ataques e invasiones de piratas y otros enemigos de la corona española. Lleva el nombre de don Juan de Herrera y Valverde y fue restaurada y puesta en valor por la Municipalidad Provincial de Trujillo mediante el Proyecto Especial de Recuperación del Patrimonio Monumental de Trujillo.

Otro predio trujillano importante es la sede actual de la Prefectura de Trujillo. Conocida también como Casa Muñoz y Cañete, es la actual sede de la Prefectura de la ciudad y ocupa el solar que se asignó al conquistador español Francisco Pizarro tras la fundación de la ciudad en 1535.

Una de las casonas más notables de Trujillo es la Casa del Mariscal de Orbegoso, que conserva el carácter tradicional virreinal, marcado por los pisos empedrados, las puertas con imágenes labradas y los salones dispuestos en un elevado terraplén. En sus salas se exhiben importantes colecciones de muebles, platería, lienzos y espejos. Asimismo, se presentan exposiciones temporales. Está localizado en el jirón Orbegoso 553.

Una visita obligada en Trujillo es a la Casa de la Emancipación. En este predio, ubicado en el jirón Francisco Pizarro 610, José Bernardo de Torre Tagle preparó la declaratoria de la independencia de Trujillo, que se realizó el 29 de diciembre de 1820. También fue sede del Primer Congreso Constituyente y después la casa de gobierno del presidente José de la Riva Agüero.

Es también conocida como el Santuario Cívico de Trujillo y en ella se realizan exposiciones. En las salas interiores se exhibe actualmente el original de la Real Cédula, firmada en Valladolid por el emperador español Carlos V, el 7 de diciembre de 1537, que otorga el escudo de armas a la ciudad de Trujillo.

Huanchaco y sus icónicos caballitos de totora

Otro poderoso motivo de orgullo de los trujillanos es el balneario de Huanchaco, el más importante de la ciudad de Trujillo, ubicado a 13 kilómetros al noroeste de la capital de la región La Libertad, y que el 20 de enero de 2018 fue escenario de la misa multitudinaria que ofició el Papa Francisco.

En la playa se aprecian los caballitos de totora, ancestrales embarcaciones de las culturas mochica y chimú que se utilizan hasta la actualidad para la pesca y que deben su nombre a su original diseño y a la fibra vegetal con la que se elaboran. Gracias a sus grandes olas, Huanchaco es una de las playas preferidas por los amantes de la tabla hawaiana.

Pacasmayo, paraíso del descanso al borde del mar

Hermoso balneario ubicado a 108 kilómetros al sur de Trujillo ofrece tranquilidad y confort a los visitantes, además de viento favorable para la práctica de deportes náuticos y una importante historia reflejada en su muelle y sus calles con arquitectura republicana.

El Mincetur realizó diversas intervenciones en la localidad, como la adecuación con fines turísticos del Centro de Interpretación mediante la mejora de los servicios básicos, al igual que la explanada del tren, un mural alusivo a la temática del ferrocarril, además de la mejora de dos locomotoras y el acondicionamiento de rampa y barandas de seguridad.

Del mismo modo, la señalización turística orientativa; la mejora y acondicionamiento del Malecón Grau (pérgolas, barandas, bancas, tachos de basura y zona de sombrillas), la nueva colección de los artesanos en piedra de Pacasmayo, además de la elaboración de la Imagen Marca de Pacasmayo y un video que refleja el proceso de intervención.

Puerto Malabrigo y las olas izquierdas más largas del mundo

Conocido también como Puerto Chicama, Puerto Malabrigo es la capital del distrito de Rázuri, ubicado en la provincia de Ascope. Se encuentra aproximadamente a 70 kilómetros al norte de la ciudad de Trujillo.

Las playas de Malabrigo son consideradas un paraíso para la práctica del surf. Allí se forman las denominadas “olas chicameras”, admiradas por los tablistas como “las olas izquierdas perfectas más largas del mundo”.

Se trata de olas tubulares de un promedio de 1,5 kilómetros de largo y 2,5 metros de altura que cautivan a los amantes de la tabla hawaiana y otros deportes náuticos.

Puerto Morin y las célebres islas Guañape

Es una localidad y balneario ubicado a 45 kilómetros al sur de Trujillo, en el distrito de Virú. Allí se encuentra la caleta que es punto de partida hacia las Islas Guañape, donde existen varias especies de fauna marina tales como lobos marinos, aves guaneras, tortugas marinas, entre otras.

A finales del siglo XIX era una playa a donde los pobladores acudían a pescar. En la década de 1870 llegó al país el ciudadano francés Charles Marie Morin Dutot y fue a partir de la construcción de un pequeño muelle realizado por éste con la ayuda de los moradores del lugar, cuando adquirió el nombre de Puerto Morin.

Irresistible gastronomía

Todo trujillano infla su pecho de orgullo cuando menciona su irresistible gastronomía. Y no le falta razón si se toma en cuenta la amplia gama de deliciosos potajes surgidos de un mestizaje heredero de tradiciones ancestrales expresados en insumos y técnicas preincas e incas enriquecidas con el aporte hispánico, europeo y asiático que se materializaron en platos únicos y sabrosos.

Entre los potajes más emblemáticos de Trujillo destacan el tradicional shámbar, originario de la provincia de Otuzco, en la sierra liberteña, y que se instauró en la ciudad de la eterna primavera gracias a los migrantes que llevaron esta preparación no solo sabrosa sino con punche por sus ingredientes ideales para otorgar resistencia en las faenas laborales.

Se trata de una potente sopa que se sirve como plato principal los días lunes. Consta de granos de trigo, habas, guisantes, garbanzos y frijoles secos. Además, debe tener tres tipos de carne, incluyendo pollo, jamón, ternera y piel, orejas o rabo de cerdo. El condimento se realiza con una mezcla de ajo, pimienta negra, comino, diversos tipos de ají, perejil y aceite vegetal.

Otro plato que identifica a los trujillanos es la sopa teóloga, conocida también como sopa de fiesta, es un potaje típico de Semana Santa, especialmente del Domingo de Ramos. Según el célebre tradicionalista Ricardo Palma fueron los frailes dominicos quienes inventaron este manjar en el siglo XIX.

Se trata de un contundente guiso preparado con migas de pan, aceitunas, huevos sancochados, leche y queso aderezados con ajo, cebolla, ají molido y tomate, y aderezados con sal y pimienta. Se sirve con porciones generosas de gallina o pollo, res y cerdo sancochados.

Otros potajes icónicos de Trujillo son el pepián de pavita, un guiso a base de choclo que se sirve acompañado de arroz blanco y una presa de pavita, la hembra del pavo, cuya carne es suave y jugosa. También sobresalen el desayuno huanchaquero y el cangrejo reventado, potajes preparados con productos marinos de la pesca del día, bien aderezados y fritos, acompañados con yucas doradas y que se saborean en el balneario de Huanchaco.

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